El impacto turístico del terrorismo: un ensayo sobre los atentados de París

El impacto turístico del terrorismo: un ensayo sobre los atentados de París

1 Dic 2015 | Destinos turísticos, Marketing turístico, Política turística | 0 Comentarios

El caso de París nos demuestra que el sector turístico debe disponer de protocolos de actuación ante el terrorismo

1. INTRODUCCIÓN

Los atentados del pasado 13 de noviembre en la capital francesa, París, se saldaron con más de 120 muertos y decenas de heridos, cuando en la noche del viernes varios ataques simultáneos asolaron el centro de la ciudad. El epicentro de los atentados de corte yihaidista fue la sala de fiestas Bataclán, ubicada en el número 50 del Boulevard Voltaire, donde unas 80 personas perdieron la vida (Yárnoz, 2015). Además, los terroristas atacaron con fusiles de asalto y explosivos varios establecimientos de hostelería de los distritos 10 y 11 de la capital parisina, además del ataque perpetrado contra el Estadio de Francia, donde se disputaba un partido entre la selección de fútbol francesa y la alemana y donde asimismo se encontraba el presidente de la República de Francia François Hollande, quien fue inmediatamente evacuado del recinto. Estos atentados son los segundos que el país galo ha sufrido durante este año 2015, cuando el pasado 7 de enero tres terroristas entraron en la sede del semanario Charlie Hebdo y asesinaron a 12 personas (Eldiario.es, 2015). Recientemente, el 20 de noviembre, el Hotel Radisson Blu de Mali ha sido atacado por Al Qaeda causando al menos 21 muertos (Público, 2015).

Los atentados de París han protagonizado la actualidad informativa de la última semana, y la gran mayoría de los países occidentales han dado muestra de su solidaridad con las víctimas, en forma de declaraciones institucionales, monumentos iluminados, concentraciones pacíficas de ciudadanos y gestos de apoyo en las redes sociales como Facebook, que ofreció a sus usuarios la posibilidad de teñir su foto de perfil con la bandera francesa. Asimismo, la amenaza por atentados terroristas inminentes se ha elevado en varios países, incluido España, y ha provocado consecuencias políticas muy relevantes en la escena internacional, como las afirmaciones del presidente Hollande, quien se dirigió a sus compatriotas transmitiendo el mensaje de que Francia está en guerra. Este último aspecto supone una diferencia importante con las reacciones políticas ante otros atentados sucedidos en diferentes países occidentales, donde los responsables políticos se han limitado a afirmar su compromiso en la lucha contra el terrorismo. Igualmente, Francia ha iniciado bombardeos contra la ciudad de Raqqa, supuesta capital del Estado Islámico en Siria (IS son sus siglas en inglés), como respuesta a los ataques terroristas del pasado viernes 13 de noviembre (Hurtado, 2015). Por el lado contrario, el Estado Islámico (que territorialmente se encuentra ubicado en Iraq y Siria) ha comunicado que los atentados del 13-N son una respuesta de los bombardeos de Francia en Siria, que comenzaron el pasado 27 de septiembre (Flores, 2015). Es más, Francia lleva realizando bombardeos en Iraq desde septiembre de 2014, y ya entonces, la inteligencia iraquí advirtió a Francia sobre posibles atentados en la capital. Asimismo, el pasado septiembre el Gobierno Francés fue informado de posibles ataques terroristas según la información compartida por Iraq, Irán, Rusia y Siria. Estamos por tanto ante un escenario internacional de extrema complejidad y de imprevisibles consecuencias sobre la seguridad, la economía y la política; y que también ha estado caracterizado en los últimos meses por la llegada de refugiados sirios al territorio de la Unión Europea, que abandonan su tierra por la guerra.

No obstante, el objetivo de este artículo no es analizar políticamente los atentados de París y sus consecuencias derivadas, sino presentar reflexiones sobre el impacto que los atentados puedan tener en el sector turístico francés, europeo y español. Para ello, en el siguiente apartado se presenta una sucinta revisión bibliográfica basada en artículos científicos que relacionan directamente el terrorismo y el turismo. Seguidamente se da respuesta a las tres cuestiones planteadas, y finalmente se presentan las conclusiones de este escrito.

2. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

Como primera aproximación al objeto de análisis, tomamos la definición de terrorismo como “el ilegítimo uso de la fuerza o la violencia contra personas o propiedades para intimidar y coaccionar al Gobierno, a la población civil, o cualquier segmento en fomento de cualquier objetivo social” (Goldblatt y Hu, 2005, citado por Korstanje, 2009, p.2). Asimismo, Wall (1996) citado por Fernández (2002) comenta que “el terrorismo es el uso sistemático del terror como medio de coerción”. El terrorismo es sin duda, uno de los principales problemas a los que se enfrenta la sociedad del siglo XXI. Se trata de actos claramente condenables desde todos los puntos de vista, pero los ataques terroristas siempre tienen un origen ya sea de índole política, social, religiosa o económica. España ha sufrido durante casi 40 años las consecuencias del terrorismo de ETA, y es bien sabido que uno de los principales objetivos de la banda terrorista era atacar destinos turísticos en la temporada de verano, para dañar la imagen de marca de España como destino y afectar negativamente a la economía del país. Superado ya el terrorismo etarra, y con particular relevancia desde los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York en septiembre de 2001, las sociedades occidentales nos enfrentamos a un reto sin precedentes, que es el fenómeno del terrorismo internacional de carácter yihaidista, y que desgraciadamente ya afectó a nuestro país con los graves atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. En línea con este argumento Fernández (2002, p. 72) afirma que “la violencia terrorista ha llegado a convertirse en un fenómeno familiar en los tiempos modernos”. En relación con el impacto de los atentados del 11-S sobre el turismo, Cabrer e Iranzo (2007) comentan en su introducción como los efectos económicos de dichos ataques se dejaron notar especialmente en México, América Central y el Caribe. En concreto, “en las islas caribeñas las reservas turísticas cayeron entre un 20 y un 60 por ciento en octubre de 2001” (Cabrer e Iranzo, 2007, p. 366). Igualmente, comentando los impactos del 11-S, Korstanje (2009) señala que dichos ataques sobre Nueva York afectaron no sólo a las industrias del turismo y la hotelería, sino que además tuvieron consecuencias económicas globales. Las evidencias científicas que demuestran que los atentados del 11-S afectaron al turismo son varias, y entre ellas, Korstanje (2009) cita los estudios de Weber (1998), Domínguez, Burguette y Bernard (2003), Kuto y Groves (2004), Aziz, (1995), Castaño (2005), Robson (2008), McCartney (2008), Schluter (2008), Floyd y Pennington-Gray, (2004), Paraskevas y Arendell (2007), Sackett y Botterill (2006), Essner (2003), Araña y León (2008), Bhattarai, Conway y Shrestha (2005), Goldblatt y Hu (2005), Tarlow (2003), Hall (2003) Prideaux (2005), Kozak, Crotts y Law (2007), Yuan (2005) y Lee (2008). Asimismo, los atentados del 11-S tuvieron un impacto negativo sobre el turismo español cifrado en la pérdida de 71 millones de pernoctaciones, lo que se traduce en 6000 millones de euros, según el estudio empírico elaborado por Cabrer e Iranzo (2007). Este mismo estudio concluye que los principales mercados emisores hacia España como destino afectados por el 11-S fueron EEUU y Japón, destacando la resistencia del mercado británico, que es nuestro principal cliente. Por lo tanto, son varios son los estudios científicos que han demostrado las consecuencias negativas sobre el turismo que produce cualquier acto terrorista.

Arco de Triunfo de París / Unsplash

Según Korstanje (2009), el Código Ético Mundial para el Turismo hace mención a la dimensión de la seguridad del turista. Los estados y administraciones públicas que gestionan los destinos turísticos tienen la obligación de mantener la seguridad, pero como bien comenta Korstanje (2009) citando a Hobbes (1998), alcanzar una seguridad total supondría la suspensión de los derechos y libertades. Este mismo autor (Korstanje, 2009, p. 15), argumenta que el terror generado en la sociedad por este tipo de actos violentos está siendo utilizado políticamente por el orden neoliberal que domina las economías occidentales cuando afirma que “el miedo pasa a ser un mecanismo de control político”. La dirección política que está tomando el presidente Hollande como respuesta a los ataques del 13-N podría tener como consecuencia este mencionado recorte de derechos y libertades para mantener la seguridad.

Dejando de lado por el momento estas consideraciones, Drakos y Kutan (2003) afirman que el terrorismo puede afectar las llegadas de turistas, y las consecuencias pueden ser aún más negativas si los ataques terroristas son continuados. Igualmente, Korstanje (2009) afirma que los terroristas eligen escenarios turísticos de relevancia por la repercusión mediática que los ataques suponen en las sociedades occidentales. En la misma línea, Fernández (2002) afirma como los actos terroristas se dirigen contra instalaciones turísticas debido a tres razones fundamentales: el turismo es símbolo del capitalismo, los turistas provienen de países ricos y representan al mundo capitalista y finalmente, el turismo al estar apoyado por el gobierno del país hace que un ataque contra el turismo se convierta en un ataque al gobierno. Como evidencia empírica, Drakos y Kutan (2003) concluye que el terrorismo reduce significativamente las llegadas de turistas, y que además la intensidad de los ataques terroristas determina en gran parte el impacto sobre el turismo. Korstanje (2009) comenta además que además del impacto del terrorismo sobre la industria turística, los ataques terminan también afectando la economía de los países receptores de turismo. Igualmente, Korstanje (2009) citando a Sacket y Botterill (2006), aporta el dato de que el 46% de los turistas norteamericanos y británicos pueden verse disuadidos de realizar un viaje ante la inminencia de un ataque terrorista sin importar la distancia geográfica al destino. Estos argumentos son reforzados por las afirmaciones de Fernández (2002) cuando comenta que las decisiones de turistas y touroperadores se basan en informaciones donde la seguridad del destino es un aspecto esencial. Igualmente, Fernández (2002) afirma que los casos de Irlanda del Norte, Israel, Egipto y Turquía son ejemplos de la influencia del terrorismo sobre el turismo, pero también de la posibilidad de sobreponerse a sus consecuencias negativas. Parece obvio adelantar desde este momento, que los atentados terroristas del 13-N en París van a tener indudablemente consecuencias negativas para el turismo de París y para Francia en general, pero, ¿cómo afectarán estos atentados al resto de Europa y en particular a España? Reflexionaremos sobre estos aspectos más adelante.

Desde otra perspectiva, Cabrer e Iranzo (2007) basándose en el estudio previo de Drakos y Kutan (2003) recuerdan como los efectos negativos de los actos terroristas sobre Israel, Grecia y Turquía producen un desvío de los flujos turísticos hacia otros destinos de la cuenca mediterránea como es el caso de España. Como aportaciones adicionales, Cabrer e Iranzo (2007, p. 367-368) realizan las siguientes observaciones generales sobre la relación entre terrorismo y turismo:

De acuerdo con las conclusiones de la Travel Industry Association of America (2003), los incidentes terroristas tienen un impacto negativo inmediato en el turismo. Los ataques del 11-S supusieron la desaparición de 375.000 puestos de trabajo en el sector turístico. La demanda turística puede mejorar después de un ataque terrorista a medio plazo, considerando un marco temporal de entre uno y dos años. Como ya hemos comentado, un ataque terrorista en un destino turístico produce un efecto desviación hacia otros destinos sustitutivos, especialmente aquellos fácilmente accesibles por vía terrestre, los destinos con alta grado de reconocimiento, los destinos de lujo y aquellos que han realizado una buena diversificación de su oferta turística. Los destinos del arco mediterráneo se ven generalmente afectados de forma negativa, y los países costeros resisten mejor que los insulares. En el caso de España, los destinos enclavados en la Península presentan mejor resistencia que Baleares y Canarias, debido a la influencia negativa de los viajes en avión. Los destinos con una importante oferta patrimonial, artística y cultural, muestran una mayor resistencia a los atentados terroristas. Los mercados emisores de EEUU y Japón son especialmente sensibles a los actos de terrorismo a la hora de tomar una decisión de viaje.

De cara a las soluciones posteriores a los atentados, Drakos y Kutan (2003, p.621) afirman que los “costes indirectos del terrorismo suponen esfuerzos promocionales adicionales para atraer más turistas, además de la reconstrucción de las infraestructuras turísticas dañadas y costes adicionales en seguridad para minimizar las amenazas terroristas”. Drakos y Kutan (2003) asimismo proponen en sus conclusiones la creación de una organización multinacional para la lucha contra el terrorismo, aumentando el intercambio de información, los controles fronterizos y otras formas de cooperación. Además, operaciones militares conjuntas contra los ataques terroristas pueden resultar en economías de escala y aumentar así la efectividad de las políticas de seguridad (Drakos y Kutan, 2003). Igualmente, Drakos y Kutan (2003) proponen crear escenarios de paz internacionales mediante el uso de estrategias antiterroristas conjuntas. Por su parte, Fernández (2002) comenta que, para contrarrestar los atentados terroristas, los destinos turísticos deben reaccionar con un refuerzo de la seguridad, un estricto control de la información proporcionada a los medios de comunicación y la realización de importantes campañas de marketing turístico para reposicionar el destino como un lugar seguro.

Hemos comprobado cómo, desde diferentes puntos de vista, las aportaciones de la literatura científica coinciden en señalar los impactos negativos de los ataques terroristas sobre el turismo, un efecto desviación de los flujos turísticos hacia destinos seguros sustitutivos del destino afectado, y además proponen diversas alternativas de acción para contrarrestar los efectos de los atentados terroristas sobre el turismo.

3. ANÁLISIS DEL CASO

3.1. ¿En qué medida y desde qué puntos de vista puede el evento afectar al sector turístico en París, Francia y Europa?

París es en sí mismo un destino turístico internacional, y Francia ha sido en 2014 el primer país en llegadas de turistas internacionales, aunque su posición de liderazgo se debe en gran parte a su condición de centro para la distribución de turismo hacia otros destinos (Posadas, 2015).

Como podemos observar, Francia es líder mundial en llegadas de turistas con 83,7 millones en 2014. Desde mi punto de vista, y tomando en consideración los estudios académicos y científicos analizados en la sección anterior, los atentados terroristas del 13-N en París van a tener consecuencias negativas inevitables para el sector turístico de la ciudad. Es más, según las informaciones publicadas por The New York Times, tan sólo 72 horas después de los atentados el hotel Le Bristol de París recibió cancelaciones masivas de reservas por importe de medio millón de euros (Carvajal, 2015). Por su parte, en el Best Western Opera Diamond se cancelaron el 50% de las reservas inmediatamente después del atentado. El directivo del grupo hotelero Paris Inn, Jean-Bernard Falco, propietario del Diamond, ha declarado textualmente que “nuestro país ha declarado la guerra y el estado de emergencia. Pero el mejor mensaje que podemos mandar a los terroristas y los fanáticos es que los turistas vuelvan a Francia y a Paris para mostrar solidaridad con nuestro estilo de vida” (Carvajal, 2015). Vemos por lo tanto que la preocupación de los empresarios hoteleros de París es máxima. Además, la DMO de París ha organizado el pasado miércoles una reunión de urgencia para analizar el impacto de los atentados y compartir información relevante, prestando atención a cualquier indicador económico, como por ejemplo las cancelaciones de conferencias de gobiernos y grandes eventos (Carvajal, 2015). Por ejemplo, la conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático, prevista para el 30 de noviembre en París y que proyectaba la llegada de 40.000 turistas y más de 200 eventos alrededor de la ciudad, ha sido pospuesta por el Gobierno Francés por motivos de seguridad. Estamos viendo por lo tanto que el impacto turístico inmediato de los atentados terroristas está siendo importante e inevitable. En particular, el impacto está siendo mayor en los hoteles y restaurantes de lujo. Además, ya se han detectado los primeros impactos fuera del ámbito parisino, pues en la ciudad de Lyon el Festival de las Luces que se celebra a principios de diciembre y que atrae entre dos y tres millones de visitantes, ha sido cancelado. Por consiguiente, el impacto de los atentados del 13-N está afectando ya a otras regiones de Francia fuera del entorno parisino.

Sin embargo, el Director de Investigación de la Oficina de Turismo de París, Thomas Deschamps (Carvajal, 2015), asegura que el turismo de París se recuperó en dos meses después del ataque del pasado enero contra la revista satírica Charlie Hebdo. Esto nos puede indicar el ritmo de recuperación que podría tener la demanda turística hacia París tras los atentados del 13-N. No obstante, la situación política que se ha generado tras los recientes atentados difiere mucho de los ataques de enero, y por lo tanto el ritmo de recuperación del turismo puede ser diferente.

Realizando un análisis desde la perspectiva política, desde mi punto de vista existe un hecho que puede poner en grave peligro la estabilidad de la industria turística en Francia. Me refiero a la declaración de guerra del presidente Hollande. Si reflexionamos más profundamente, este tipo de declaración va a generar un impacto mayor en los medios de comunicación, y consecuentemente, tendrá mayor impacto en las llegadas de turistas. El escenario habría sido diferente si el François Hollande se hubiese limitado a declarar que se trata de un hecho puntual de terrorismo yihaidista y que se emplearán todos los recursos en el mantenimiento de la seguridad y la lucha contra el terrorismo. Pero es que la situación es diferente, no es sólo la declaración de guerra, es que efectivamente el Gobierno Francés ha respondido a estos ataques terroristas con bombardeos sobre la ciudad de Raqqa en Siria, por lo tanto, no se está tomando una dirección de pacificación sino de escalada de la violencia. Como prueba de ello, tomamos la noticia publicada en El País que afirma que hoy se ha cerrado el metro de Bruselas por amenaza de ataque terrorista inminente. Por lo tanto, los efectos negativos de estos atentados se empiezan a sentir en otros países europeos. Estos hechos me parecen particularmente relevantes a la hora de proyectar, bajo mi punto de vista, un escenario de contracción de la demanda turística hacia París, Francia como destino y Europa en general.

Anochecer en París / Unsplash

En cuanto a la duración de las consecuencias negativas de estos atentados sobre la industria turística, desde mi punto de vista esto va a depender de los siguientes factores:

-La evolución de la situación política internacional. Si Francia continúa en estado de guerra, bombardeando puntos del Estado Islámico y se producen más atentados en territorio francés, la industria turística sufrirá un impacto negativo que se reflejará en los datos de 2016, y las consecuencias a nivel cuantitativo pueden ser incalculable. 

-Las acciones de comunicación por parte de las autoridades. Si el objetivo del Gobierno Francés es transmitir, como ha hecho hasta ahora, que Francia vive una situación de guerra, poco podrán hacer las autoridades turísticas y las empresas del sector por mantener los flujos turísticos hacia París y Francia.

-El refuerzo de las medidas de seguridad. Si a pesar de continuar en guerra, Francia consigue alcanzar un espacio temporal razonable, de aproximadamente 6 meses, sin nuevos atentados terroristas, es probable que los efectos sobre el turismo se puedan minimizar. La percepción de seguridad del destino desde el punto de vista turístico será mayor cuanto mayor sea el tiempo que transcurra sin atentados terroristas.

3.2. ¿Qué medidas puede poner en marcha Francia para limitar posibles impactos negativos sobre su sector turístico?

Desde mi punto de vista, las medidas que Francia debería poner en marcha para minimizar los posibles impactos negativos sobre el turismo son a corto plazo, incrementar las medidas de seguridad en todo el territorio francés para evitar ataques terroristas inminentes. Sin embargo, considero que a medio y largo plazo se debe hacer una reorientación absoluta de la política antiterrorista francesa que se debe centrar en los ejes descritos a continuación:

1. Poner fin a la declaración de guerra. La primera acción beneficiosa sería que el presidente Hollande pusiera fin a la guerra y cesara los ataques sobre Siria y el Estado Islámico. La estrategia de responder a un atentado terrorista con más violencia no hará más que aumentar el riesgo de nuevos atentados y la percepción por parte de los turistas de que viajar a Francia no es seguro. Además, se deben realizar acciones de pacificación en Iraq y Siria para evitar el adoctrinamiento ideológico, religioso y militar de nuevos terroristas que después planifican atentados en los países occidentales.

2. Recuperar los valores de “Liberté, Egalité, Fraternité”. Los valores de la República Francesa de libertad, igualdad y fraternidad son completamente contrarios a la declaración de una guerra. Sólo si Francia recupera sus valores tradicionales y pone fin a la escalada de violencia, el turismo recuperará su posición competitiva.

3. Integración de la comunidad musulmana residente en Francia. Debemos reflexionar sobre el porqué de los jóvenes musulmanes, están siendo seducidos por el odio hacia occidente y el abrazo a la guerra santa, poniendo fin a sus propias vidas para causar dolor ajeno. ¿Se trata de una cuestión religiosa? ¿Económica? Desde mi punto de vista, la falta de oportunidades de empleo y de integración real en la sociedad francesa que sufre cierta parte de la comunidad musulmana, es un caldo de cultivo para el reclutamiento de jóvenes terroristas y su adoctrinamiento en el odio hacia occidente. Es por ello que las autoridades internacionales y francesas en este caso concreto, deberían reflexionar, abandonando el enfoque belicista y adoptando un enfoque de lucha contra el terrorismo actuando sobre el origen y sobre sus causas. Sólo de esta forma se podrá llegar a un escenario de paz.

4. Realizar una campaña de marketing turístico. Las acciones de comunicación y marketing deberían en un primer momento, estar orientadas a minimizar los efectos inmediatos que el terrorismo ya ha tenido sobre el sector turístico francés. Más adelante, a largo plazo, se deberá planificar una campaña de marketing que transmita los atributos de marca de Francia como destino reforzando la imagen de destino seguro.

3.3. ¿Debe España hacer algo para evitar un impacto colateral como destino turístico?

Desde mi punto de vista, y considerando el escenario internacional caracterizado por la globalización económica, el dominio del neoliberalismo y del estilo de vida occidental, España puede ser objetivo terrorista en los próximos meses al igual que Francia. De hecho, el Gobierno Español ha aumentado el nivel de alerta tras los atentados del 13-N. Sin duda alguna, España puede sufrir un efecto colateral como consecuencia de los atentados en Francia. Por otro lado, también se podría producir un efecto de desvío de los flujos turísticos hacia España. En cualquier caso, las medidas que, desde mi punto de vista, España debería poner en marcha son las siguientes:

1. Hacer un llamamiento a la paz. Sería muy inteligente, desde el punto de vista de política turística, desmarcarse de Francia en relación a su posición belicista y tratar de mandar un mensaje a la comunidad internacional de que la lucha contra el terrorismo debe tomar otro camino, en la línea que he comentado anteriormente. Esta medida no estaría exenta de polémica, y debería realizarse minuciosamente de forma que el mensaje transmitido no comunique una posición de deslealtad hacia Francia, que durante muchos años ha colaborado con España en la lucha contra el terrorismo de ETA.

2. Incrementar las medidas de seguridad y comunicarlo. Una segunda acción podría tomar la forma de declaración institucional conjunta entre el Ministerio del Interior y el Ministerio de Industria, Energía y Turismo de que se han reforzado las medidas de seguridad en todo el territorio nacional. Igualmente, comunicar estas medidas de forma que puedan llegar a los mercados emisores hacia España. Las Oficinas de Turismo en el extranjero podrían funcionar como eje de comunicación en los mercados emisores para transmitir los mensajes del Gobierno Español.

3. Campaña de marketing turístico. Una tercera acción sería diseñar una campaña de marketing por parte de Turespaña que transmitiera el valor de destino seguro, pero no de forma explícita, pues desde el punto de vista ético podría ser considerado como una acción de competencia desleal hacia Francia que es nuestro aliado político.

4. CONCLUSIONES

Los acontecimientos de París han tenido una enorme repercusión internacional, además de la trágica pérdida de vidas humanas inocentes. La revisión de literatura científica ha puesto de manifiesto cómo existe una evidencia empírica del impacto del terrorismo sobre la actividad turística, que en el caso de París ya ha dejado sus primeros impactos en forma de cancelaciones de reservas hoteleras y eventos de gran envergadura. La posición del Gobierno Francés de declarar el estado de guerra e iniciar bombardeos en el Estado Islámico no hace sino empeorar la situación y producir una escalada de la violencia, como demuestra el reciente atentado contra el Hotel Radisson Blu de Mali. De cara a minimizar los impactos sobre el turismo, este escrito propone una reorientación de la política antiterrorista hacia el fin de la guerra, la integración de la comunidad musulmana en occidente y el análisis del origen y las causas del terrorismo yihaidista en profundidad. Sólo de esta manera podremos conseguir un cambio real de dirección y una disminución del impacto sobre la actividad turística. Sin embargo, la situación real hace prever un escenario de alta incertidumbre que tendrá consecuencias inevitables sobre el turismo.

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Alejandro Sepúlveda

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