Sobre el artículo de El País “El poder transformador de las suecas”

Sobre el artículo de El País “El poder transformador de las suecas”

26 Nov 2015 | Destinos turísticos, Política turística | 0 Comentarios

El turismo ha sido una fuerza de transformación sociocultural de nuestro país

El artículo en cuestión hace un análisis muy acertado de cuál ha sido la evolución del modelo turístico español. Según una investigación que he realizado y que está pendiente de publicación, en una primera fase de la dictadura franquista, inmediatamente después de la Guerra Civil, ante un país que necesitaba una reconstrucción, el gobierno de Franco detectó que el turismo podría ser una excelente forma de contribuir a la recuperación económica del país.

Más adelante, entre 1951 y 1962, España consiguió reducir su aislamiento internacional y la política turística se caracterizaba por el intervencionismo, con una extensa regulación normativa de las actividades turísticas, y por el centralismo característico de la política del régimen. Además, durante esta fase, la dictadura contemplaba el turismo con una visión claramente positiva, e ignorando los posibles efectos negativos, lo que ha sido definido en la literatura científica como «boosterism» (Getz, 1987).

Seguidamente llegamos a la etapa más decisiva de la historia de la política turística, que podemos denominar como el desarrollo del turismo de masas (1962-1974) y en la cual la política turística adoptó un enfoque claramente economicista, con los principales objetivos de equilibrar la balanza de pagos, fomentar la entrada de divisas y generar oportunidades de empleo. Sin embargo, como bien describe Ivars (2004), durante este etapa destaca la existencia de elementos especulativos sobre el territorio y una clara ausencia de políticas de planificación territorial y turística, que llevaron a un desarrollo urbanístico masivo en zonas costeras y que han generado problemas de carácter estructural al sector turístico, como destaca igualmente el profesor Manuel Figuerola en el artículo de El País, cuando afirma que había una falta de políticas de protección del territorio. “Hoy podemos ser críticos, pues aquello no es el modelo que hubiéramos querido”, señala Figuerola. Además, podemos relacionar esta fase con la primera generación de política turística según el modelo de Eduardo Fayos-Solá (1996) en su artículo Tourism policy: A midsummer night´s dream? Según este modelo, la primera generación tiene el objetivo de maximizar el crecimiento turístico desde el punto de vista cuantitativo.

La transición a la democracia supuso la limitación del crecimiento turístico y la reducción de la intervención del Estado en la arena turística. La transferencia de competencias a las CCAA con la aprobación de la Constitución de 1978 supuso, para los primeros años de los gobiernos socialistas de Felipe González, la inexistencia de una política turística formal desde el Estado, hasta que en 1991 varios factores, destacando la presión del sector turístico, llevaron a la elaboración y aprobación del Plan FUTURES I, que estableció la competitividad como eje de la política turística. La alternancia política entre los principales partidos desde 1996, va a llevar a la aprobación de diversos planes de turismo, que van a plasmar la visión política del turismo de cada uno de los partidos. En líneas generales, la política turística que han seguido los gobiernos de la democracia se ha caracterizado por la reducción de la estructura administrativa turística y las políticas de liberalización del sector turístico.

Con vistas al futuro, como bien señala Manuel Figuerola, no podemos contentarnos con cifras globales de llegadas de turistas extranjeros, que, aun siendo positivas, esconden otros indicadores como la reducción de la estancia media y el gasto turístico que no son tan alentadores. Tomando como aspectos positivos las recomendaciones del profesor Figuerola de diversificar el turismo hacia el interior y mejorar la productividad del sector hotelero, considero que la política turística del futuro debe basarse en los siguientes ejes estratégicos:

  • Innovación y desarrollo, generando nuevos productos turísticos.
  • Generación y transmisión del conocimiento turístico a través de un sistema nacional de inteligencia turística.
  • Aprovechamiento de sinergias con el desarrollo tecnológico y creación de Smart Destinations
  • Sostenibilidad del modelo turístico, entendida en la triple vertiente marcada por el Informe Bruntland (1987): objetivos económicos, protección del medio ambiente y participación de las comunidades locales receptoras de turismo
  • Stakeholder participation: involucración de todos los grupos de interés participantes en el sector turístico para la definición de una estrategia turística nacional.
  • Liderazgo del Estado en la formulación de una política turística nacional, siempre en cooperación con las demás administraciones públicas y agentes intervinientes en el sector turístico.

España necesita que el turismo sea objeto de debate político y que los diferentes partidos incluyan propuestas diferenciadas, presentando a la sociedad diferentes modelos turísticos. Considero que no es necesario señalar que el turismo merece la importancia política que corresponde a su importancia económica.

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Alejandro Sepúlveda

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